El punto penal, históricamente considerado la máxima oportunidad de gol en el fútbol, se ha convertido en el mayor enemigo de los ejecutores en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Un reciente informe estadístico publicado por la agencia especializada Opta reveló una crisis de efectividad sin precedentes en la historia contemporánea de la competición, encendiendo las alarmas de analistas y directores técnicos.
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De acuerdo con los datos recopilados por Opta, de los 60 penales ejecutados hasta la fecha en el torneo (contabilizando tanto los pitados en el tiempo reglamentario como los cobrados en tandas de definición), únicamente 39 han terminado al fondo de la red. Esto representa una alarmante tasa de conversión del 65 %, estableciéndose como el porcentaje más bajo registrado en una sola edición mundialista en las últimas seis décadas. Para dimensionar el bache técnico, el promedio esperado de conversión (xG) para un tiro penal suele oscilar en torno al 79 %.
Hasta los grandes fallan
Este fenómeno no ha perdonado a las máximas figuras del balompié internacional. El caso más emblemático lo protagoniza el astro argentino Lionel Messi, quien en el cruce de octavos de final frente a Egipto falló un penal clave ante el guardameta Mostafa Shobeir. Con ese error, sumado a un fallo previo ante Austria, Messi se convirtió en el primer futbolista en la historia de los Mundiales en errar dos penales en tiempo regular en una misma edición, además de liderar el registro histórico negativo del torneo con cuatro ejecuciones erradas en total.
Además, en el duelo entre Francia y Marruecos, que abrió el telón de los cuartos de final, el astro francés Kylian Mbappé también falló un tiro desde el punto penal, por lo que se sumó a esta negativa tendencia que no perdona a nadie en esta Copa del Mundo.