El retorno de Jefferson Savarino a la convocatoria de la Vinotinto marca uno de los puntos principales en la nueva etapa del combinado criollo.
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Por recorrido internacional y regularidad en el fútbol sudamericano, el atacante del Fluminense se perfila, por argumentos futbolísticos, como un nombre natural en la discusión sobre los referentes del plantel junto a futbolistas como Yangel Herrera, Cristian Cásseres Jr. y Jon Aramburu.
Desde la llegada de Oswaldo Vizcarrondo al banquillo, el cuerpo técnico ha implementado una dinámica de rotación en la capitanía con el objetivo de fomentar el desarrollo de nuevos líderes dentro del vestuario.
En ese escenario, la experiencia de Savarino lo posiciona como un candidato con el recorrido necesario para asumir galones en el grupo; sin embargo, su regreso a la dinámica internacional exige primero un proceso de reconexión tanto dentro como fuera de la cancha.
Savarino debe ganarse la cinta
El atacante de 29 años vuelve a vestir la camiseta nacional tras haber quedado al margen de las últimas fechas FIFA debido al incidente generado en torno a su ausencia en compromisos amistosos previos.
En aquella ocasión, la controversia surgió tras haber argumentado molestias físicas que le impidieron sumarse a la concentración vinotinto, para posteriormente reaparecer días después como titular con su club en Brasil, hecho que generó señalamientos por parte de la afición y tensiones con referentes del plantel como Salomón Rondón.
Con su reincorporación confirmada, el reto para Jefferson Savarino trasciende el apartado táctico. El habilidoso extremo buscará responder a la confianza del cuerpo técnico, recuperar la sintonía con la hinchada y demostrar su valor dentro de la estructura de la Vinotinto en este nuevo ciclo.