Una tormenta de polémica arbitral sacude a nuevamente LaLiga tras la victoria por 2-1 del Athletic Club sobre la Real Sociedad en San Mamés.
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La acción clave del compromiso, un penal señalado al borde del descanso sobre Nico Williams y ejecutado con éxito por Alex Berenguer, ha puesto en entredicho el funcionamiento de las herramientas tecnológicas implementadas esta temporada en el balompié español.
Según fuentes cercanas al Comité Técnico de Árbitros (CTA), existen serias dudas internas sobre la precisión con la que operó el sensor de impacto introducido en el balón durante la jugada disputada entre el lateral venezolano Jon Aramburu y Williams.
Desde el estamento arbitral consideran "extraña" la sincronización de las ondas registradas por el chip, las cuales mostraron múltiples puntos de contacto simultáneos en una misma secuencia.
Asimismo, crecen las interrogantes sobre el protocolo de verificación aplicado desde la sala VOR por el colegiado Carlos del Cerro Grande, cuestionando si la revisión del VAR contó con la nitidez técnica necesaria para decretar la pena máxima.
Indignación en el bando 'txuri-urdin'
Tras el pitazo final, la indignación del cuadro visitante se concentró en las declaraciones del internacional criollo Jon Aramburu, quien no ocultó su frustración ante los micrófonos al revelar detalles de lo conversado en la propia cancha con el atacante rojiblanco.
"Teniendo la tecnología me parece increíble que piten un penalti cuando claramente la toco yo. Hasta Nico decía que para él no era penalti, es una injusticia", sentenció tajante el defensor de la Real Sociedad.
El triunfo le permite al Athletic sumar tres puntos cruciales en el derbi, pero el choque deja un mar de dudas institucionales sobre la fiabilidad de las nuevas tecnologías en los momentos más determinantes del campeonato español.