El entorno familiar de Cristiano Ronaldo ha vuelto a reaccionar con dureza en medio de la tormenta mediática e institucional que sacude al fútbol portugués. Elma Aveiro, hermana del capitán luso, rompió el silencio en los micrófonos de SIC Noticias, para expresar su indignación por el trato que ha recibido el atacante tras su abandono de la concentración y la inminente sanción disciplinaria que evalúa la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF).
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En unas contundentes declaraciones, Aveiro dejó entrever que el ciclo del máximo goleador histórico con la camiseta de las "Quinas" podría haber llegado a un punto de no retorno definitivo.
"Cuando somos traicionados, es difícil volver a la normalidad"
Aveiro cuestionó con dureza la postura de la afición y la prensa local ante la figura de su hermano, señalando que la memoria colectiva del país ha fallado al juzgar los momentos de tensión con el cuerpo técnico encabezado por Jorge Jesus:
"Mi posición es de tristeza, porque el pueblo portugués olvida lo que hacen las personas. Debería ser de otra forma, pero hasta me quedo sin palabras. Me duele ver a mi hermano pasar por esta situación, porque él es de las personas que menos lo merecían", manifestó.
Al ser consultada sobre las probabilidades de que el delantero vuelva a vestir la camiseta nacional en el futuro, Aveiro fue categórica al valorar el impacto emocional que han dejado las promesas incumplidas en el vestuario:
"Creo que no tiene voluntad de volver a la selección de Portugal. Está más no que sí. Ellos son los que vivieron esas situaciones y los que más han sufrido con esto. Yo hablo por mi hermano, la situación está estancada, no sé si harán las paces. Cuando somos traicionados, es difícil volver a la normalidad", sentenció.
Un quiebre deportivo que se profundiza
Las palabras de Elma Aveiro se suman al explosivo comunicado emitido por el propio Cristiano Ronaldo este 6 de octubre, donde detalló las rupturas de palabra del seleccionador Jorge Jesus respecto a sus minutos en cancha y la posterior conferencia de prensa.
Mientras la FPF determina si aplicará una suspensión de uno a seis meses al atacante, las declaraciones de su entorno más cercano confirman que la herida generada por el conflicto excede lo puramente reglamentario y deja a la selección de Portugal al borde de perder definitivamente a su más grande referente histórico.