El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, atraviesa el momento más delicado de su mandato al frente del máximo organismo del fútbol mundial.
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Ante una creciente presión internacional, críticas abiertas y la retirada de apoyo de varias federaciones importantes, el dirigente suizo ha intensificado sus movimientos estratégicos y, según revelaciones del diario "The Times", habría ofrecido a Marruecos albergar la gran final de la Copa del Mundo 2030.
El núcleo de la propuesta consiste en garantizar que el partido decisivo del Mundial del centenario se dispute en el imponente y proyectado Estadio Hassan II de Casablanca, desplazando así las aspiraciones iniciales de otras sedes como el Estadio Santiago Bernabéu.
A cambio de este peso estratégico en el torneo, el mandamás de la FIFA busca obtener una declaración formal de respaldo político por escrito que frene la sangría de apoyos que sufre su gestión.
En la puerta de salida
La ofensiva diplomática de Gianni Infantino responde a la severa crisis desatada tras el fracaso de su controvertido plan para incorporar inversores privados a los torneos más lucrativos de la entidad.
Dicha iniciativa provocó el rechazo frontal de confederaciones de peso como la UEFA y la CONCACAF, además de la desafección de federaciones nacionales que en los últimos días han manifestado públicamente su descontento y la retirada de su confianza.
Mientras se multiplican las voces críticas que cuestionan la deriva institucional de la organización y exigen un cambio en la cúpula, Infantino maniobra contrarreloj para asegurar los avales necesarios de cara a los próximos procesos electorales.