El Real Madrid vs Villarreal CF terminó en una auténtica caldera de controversia arbitral. Lo que parecía encaminarse hacia una noche plácida para la "Casa Blanca" se descarriló en el minuto 72, cuando una intervención del VAR desató un vendaval de polémica y amonestaciones que dejó un ambiente sumamente hostil en el Estadio Santiago Bernabéu.
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Vinícius Jr., quien había iniciado el compromiso en el banquillo, saltó al terreno de juego en la segunda mitad con un impacto inmediato. Al minuto 72, el extremo brasileño mandó a guardar el balón al fondo de las redes para firmar el 2-0 parcial que parecía sentenciar el trámite.
Sin embargo, cuando la afición aún celebraba la anotación, el colegiado principal fue llamado por la sala VOR para revisar una acción previa al tanto. Tras observar el monitor, el árbitro anuló el gol y mostró la tarjeta roja directa al brasileño por conducta violenta, tras jalar el cabello a un futbolista del Villarreal.
La decisión generó indignación en la banqueta merengue, especialmente porque el propio jugador del "Submarino Amarillo" ni siquiera se había quejado o mostrado dolor durante el desarrollo del lance.
¿Sin Vinícius para el Clásico?
A partir de la expulsión, la fluidez del juego saltó por los aires. El colegiado perdió por completo el pulso del partido y comenzó a repartir un aluvión de tarjetas amarillas para futbolistas de ambos bandos en un intento infructuoso de sofocar los reclamos.
El graderío del Santiago Bernabéu se convirtió en una caldera hostil, respondiendo con pañoladas y sonoros pitidos ante lo que consideraron un fallo insólito y desmedido.
Más allá del desenlace del choque, el verdadero dolor de cabeza para el Real Madrid reside en las consecuencias disciplinarias que dejará el acta del encuentro. Si el comité sancionador dictamina que la acción de Vinícius constituye una agresión de gravedad media, el atacante brasileño podría ser castigado con al menos dos partidos de suspensión.
De confirmarse esta sanción, los merengues perderían a su estrella para el enfrentamiento directo ante el FC Barcelona, un contratiempo de proporciones gigantescas que deja al madridismo en estado de alerta máxima.