En una decisión que marca un antes y un después en la preparación rumbo al Mundial 2026, el seleccionador de Portugal, Roberto Martínez, ha hecho oficial la convocatoria para los próximos compromisos internacionales frente a México y Estados Unidos. La gran noticia, que ya se especulaba en los pasillos de la Ciudad del Fútbol en Oeiras, es la ausencia de Cristiano Ronaldo.
Aunque el astro luso sigue siendo el pilar emocional del equipo, una lesión en el tendón de la corva sufrida a finales de febrero con el Al-Nassr ha sido el detonante de su exclusión. Martínez ha optado por la prudencia: con 41 años, el cuerpo técnico prefiere que Ronaldo complete su rehabilitación en Arabia Saudita en lugar de someterlo al desgaste de los viajes transatlánticos y la exigencia de los duelos en el Estadio Azteca y el Mercedes-Benz Stadium.
Sangre nueva y jerarquía
La lista presentada destaca por un equilibrio entre la vieja guardia y el talento emergente que busca reclamar el trono ofensivo.
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La portería: Diogo Costa se consolida como el cerrojo indiscutible, acompañado por la experiencia de José Sá y Rui Silva.
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Defensa blindada: Con nombres como João Cancelo, Nuno Mendes y el joven António Silva, la retaguardia lusa luce como una de las más sólidas de Europa. Destaca la inclusión de Renato Veiga y Tomás Araújo, señales claras de renovación.
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El motor del mediocampo: Sin CR7, el liderazgo recae en Bruno Fernandes y Vitinha. La gran novedad es el llamado del joven Rodrigo Mora, la nueva perla que genera muchísima expectativa.
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Ataque: La responsabilidad del gol se reparte entre Rafael Leão, Gonçalo Ramos y João Félix. También resalta el regreso de Gonçalo Guedes y la presencia de extremos picantes como Francisco Conceição y Pedro Neto.
¿Qué significa esto para el Mundial 2026?
Estos amistosos del 28 y 31 de marzo serán la prueba de fuego para un Portugal post-Cristiano. Roberto Martínez busca descifrar cómo funciona el sistema ofensivo sin su máxima referencia. Para México, el duelo pierde el brillo de enfrentar al Bicho, pero gana en dificultad táctica, ya que se enfrentará a una selección portuguesa más colectiva y dinámica.
