El fútbol de Corea del Sur enfrenta uno de los capítulos más oscuros de su historia reciente en materia de ética e integridad directiva. Según reveló la agencia oficial de noticias Yonhap, citando un informe de auditoría gubernamental elaborado en su momento por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, la Federación Surcoreana de Fútbol (KFA) financió servicios de entretenimiento sexual a árbitros extranjeros durante los años 2011 y 2012.
El documento ministerial saca a la luz una práctica sistemática donde se habrían utilizado fondos y logística de la propia federación para atenciones irregulares hacia colegiados internacionales en el marco de torneos y partidos disputados en suelo surcoreano. El reporte detalla que estos 'servicios de hospitalidad' sobrepasaron de forma drástica los protocolos éticos y los límites permitidos por los organismos rectores del deporte global, como la FIFA y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC).
La divulgación de este informe de auditoría desata un vendaval de críticas sobre los mecanismos de control interno y la gobernanza de la KFA en dicho periodo. Mientras la opinión pública y los medios de comunicación exigen aclaraciones y la determinación de responsabilidades hacia los funcionarios involucrados en la gestión de aquellos años, el hallazgo pone en entredicho las garantías de imparcialidad deportiva y el uso de los recursos institucionales en el seno del organismo rector del balompié surcoreano.