El Estadio de La Cartuja ha sido el escenario de una de las salidas más explosivas que se recuerden en la historia del fútbol español. La Real Sociedad se marcha al descanso con un 1-2 a favor, castigando con una efectividad quirúrgica a un Atlético de Madrid que, pese a reaccionar por medio de Ademola Lookman, no ha podido contener el vendaval ofensivo de los de San Sebastián.
El récord histórico de Barrenetxea
La final comenzó con un hito sin precedentes. Apenas transcurridos 15 segundos desde el pitido inicial, Ander Barrenetxea aprovechó un desajuste defensivo colchonero para mandar el balón al fondo de las mallas. Con esta anotación, el extremo canterano pulveriza la marca de Raúl Tamudo (87 segundos en 2006) y establece el nuevo récord del gol más rápido en una final de Copa del Rey.
Gonçalo Guedes, el arquitecto silencioso
Más allá de los goleadores, la primera mitad ha tenido un protagonista absoluto en la sala de máquinas: Gonçalo Guedes. El portugués ha sido el motor creativo de la Real Sociedad, demostrando por qué llegó a esta cita como el máximo asistente de la competición.
Su capacidad para filtrar pases y romper líneas ha sido una pesadilla para el sistema defensivo de Simeone. De las botas de Guedes nació la jugada que terminó en el histórico gol de Barrenetxea, y su movilidad por todo el frente de ataque ha permitido que la Real mantenga una fluidez constante, conectando a la perfección con la medular y los extremos. Su visión de juego ha sido, hasta ahora, el factor diferencial que inclina la balanza técnica del encuentro.
La reacción colchonera y la frialdad de Oyarzabal
El Atlético de Madrid encontró aire en el minuto 20 gracias a su reciente fichaje, Ademola Lookman, quien aprovechó un servicio de Griezmann para poner el 1-1. Sin embargo, la jerarquía de la Real volvió a aparecer antes del entretiempo. En el minuto 43, tras señalarse un penalti, Mikel Oyarzabal asumió la responsabilidad y batió a Musso con una ejecución impecable para restaurar la ventaja txuri-urdin.
