El protocolo del Vaticano suele ser estricto, pero las pasiones del fútbol siempre encuentran una rendija para colarse en las altas esferas espirituales. Durante el reciente viaje apostólico del Papa León XIV a Barcelona, se vivió uno de los momentos más simpáticos y comentados de la jornada, cortesía de la tripulación de Iberia encargada del traslado papal.
Antes del aterrizaje en suelo catalán, el Sumo Pontífice mantuvo una distendida conversación en la cabina con el piloto de la aeronave española. Al enterarse de que el comandante del avión era un fiel seguidor del Real Madrid, el Papa León XIV no dudó en revelar su propia simpatía futbolística europea con una ingeniosa réplica:
«Yo soy ‘blanco’, en Barcelona hay que tener cuidado», soltó el Pontífice entre risas, haciendo una clara referencia al color característico del club merengue.
Humor en las alturas para "no herir sensibilidades"
El comentario desató las carcajadas de los presentes en la cabina. Consciente de la histórica rivalidad deportiva en España y de que estaban a punto de aterrizar en el corazón de Cataluña (feudo del FC Barcelona), el piloto asintió de inmediato de manera cómplice.
El comandante bromeó diciendo que era mejor mantener la discreción en tierra para "no herir sensibilidades" entre los fervientes aficionados azulgranas que esperaban la llegada del Obispo de Roma.
No es la primera vez que un Papa muestra su faceta más humana a través del deporte, un vehículo que los líderes de la Iglesia suelen utilizar para conectar de forma directa con los fieles. Sin embargo, la confesión madridista de León XIV añade un matiz muy particular a su visita a la Ciudad Condal, demostrando que ni el sucesor de San Pedro es ajeno a la fiebre del balompié mundial.
El momentazo ya se ha vuelto viral en las redes sociales, donde fanáticos de ambos equipos han tomado la anécdota con humor, demostrando que, al menos por un día, el fútbol y la fe compartieron el mismo plano en las alturas.
