Samuel Aldrey / @SamuelAldrey
Falta una semana para que arranque la Copa América en Brasil y aún hay dudas sobre su celebración en el ámbito deportivo, sanitario y judicial, que pueden poner en riesgo el torneo en este país donde la pandemia del coronavirus continúa fuera de control.
Los jugadores de la selección brasilera de fútbol se rebelan frente a la Conmebol. Preocupados por la situación de la pandemia la plantilla de la Canarinha se negó a comparecer en la previa del duelo de las eliminatorias sudamericanas.
El motín generó polémica, con muchos jugadores que no quieren jugarla (lo dijeron públicamente los brasileños), pero este sábado hubo un encuentro clave por Zoom entre los integrantes del Consejo de Conmebol, liderado por el presidente Alejandro Domínguez.
En esa reunión, entre tanta incertidumbre, se les transmitió a los representantes de cada país la necesidad de que les explicaran bien a sus delegaciones todo lo que se estaba haciendo para que la Copa América se juegue, pese al difícil contexto.
La disputa de la Copa América en Brasil ya es, según definen asesores de Bolsonaro, "una cuestión de honor" para el presidente y la pelea para que los internacionales canarinhos jueguen el torneo es encarada como una verdadera "guerra política".
Otros equipos
Los uruguayos piden “garantías y tranquilidad”. “Queremos que pueda ser un grandísimo espectáculo”, aseguró Diego Godín.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) confirmó este domingo su participación en la Copa América tras la reunión.
"Con un esfuerzo enorme de la Asociación del Fútbol Argentino, que puso a disposición todas las herramientas necesarias para poder garantizar cada uno de los cuidados específicos solicitados en este difícil momento que atravesamos, la Selección Nacional viajará a Brasil para disputar el certamen continental", indicó la AFA en un comunicado.