Los Cerveceros de Milwaukee conquistaron su primera Serie Mundial al vencer 4-1 a los Rays de Tampa Bay en el quinto juego, disputado este miércoles en el Tropicana Field de San Petersburgo. Tras 57 temporadas de espera, el equipo de Wisconsin levantó por fin el trofeo que había escapado de sus manos en todas sus apariciones previas.
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Una victoria construida
Milwaukee no necesitó un despliegue de estrellas para sellar la serie. Lo hizo con la fórmula que lo acompañó durante toda la postemporada: paciencia en el plato, defensa sólida y una ofensiva capaz de encontrar los espacios justos cuando la situación lo exigía.
Los Cerveceros se adelantaron temprano y administraron la ventaja con frialdad. Cooper Pratt impulsó la primera carrera en el segundo inning, David Hamilton sumó otra en el quinto y el equipo amplió la diferencia en el sexto para dejar el marcador 4-0.
Misiorowski, el protagonista
Jacob Misiorowski de 24 años trabajó cinco entradas y dos tercios sin permitir carreras, con apenas dos hits, una base por bolas y un golpeado, antes de salir por calambres en la pantorrilla derecha.
Su recta promedió 101,1 millas por hora y mantuvo a la ofensiva de Tampa Bay sin respuestas durante la mayor parte de la noche. Para un pitcher que llegó a la gran carpa como una apuesta de futuro, la actuación tuvo un peso histórico: puso a Milwaukee a un out del título.
Del dolor al desquite
La victoria tuvo un sabor especial por lo ocurrido apenas horas antes. En el cuarto juego, los Cerveceros perdieron una ventaja de una carrera en la duodécima entrada y los Rays empataron la serie con un rally de dos anotaciones, encabezado por los sencillos impulsadores de Jonny DeLuca y Ben Williamson.
Ese revés pudo haber golpeado la confianza de cualquier conjunto. Milwaukee, sin embargo, regresó al terreno con una respuesta contundente y convirtió la derrota en un simple capítulo previo a la celebración.
Un título para el mercado más pequeño
El campeonato tiene además un valor simbólico enorme. Milwaukee es uno de los mercados más pequeños de las Grandes Ligas y había construido su plantel mediante movimientos inteligentes, desarrollo interno y una cultura de trabajo que permitió renovar el equipo sin perder competitividad.
La franquicia no ganaba un título de beisbol desde 1957, cuando los Braves conquistaron la Serie Mundial. Ahora, los Cerveceros escriben su propia página en la historia deportiva de la ciudad.
El camino hacia la gloria
El recorrido de los lupulosos no fue sencillo. Eliminaron a unos Padres de San Diego que llegaban encendidos a la Serie Divisional, luego barrieron a unos Dodgers de Los Ángeles que buscaban un tercer título consecutivo y finalmente doblegaron a unos Rays que habían dominado la Liga Americana.
Milwaukee entra a la historia
Cuando Trevor Megill indujo el rodado que cerró el partido, los Cerveceros salieron del dugout hacia el césped del Tropicana Field para iniciar una celebración que llevaba décadas esperando.
Venezolanos con doble corona
La noche también dejó un capítulo especial para el beisbol venezolano. Jackson Chourio, William Contreras y Antonio Senzatela se convirtieron en campeones de la Serie Mundial en el mismo año en que conquistaron el Clásico Mundial de Beisbol, una hazaña que los instala entre los grandes de la generación.
Chourio fue una de las figuras ofensivas del clásico de otoño. Antes del quinto juego, acumulaba 10 hits, cifra que lo igualaba con Babe Ruth como el jugador con más imparables en los primeros cuatro juegos de una Serie Mundial. En el tercer encuentro había conectado de 5-4, con doble impulsador y base robada, para dejar su promedio en .583 en ese momento.
Contreras, por su parte, llegó al quinto juego con promedio de .412, siete hits, tres impulsadas y una anotada en cuatro partidos. Además, se destacó detrás del plato: atrapó a cuatro corredores de los Rays en nueve intentos de robo y manejó con solvencia a un cuerpo de lanzadores que mantuvo efectividad de 2.06 en la postemporada.
Senzatela aportó desde el bullpen con cuatro presentaciones, cuatro entradas y un tercio lanzadas, efectividad de 0.00, tres ponches y un WHIP de 1.15.