Un mismo lanzador. Una misma temporada. Dos realidades completamente opuestas. La historia del beisbol de las Grandes Ligas registra transformaciones insólitas, pero el caso actual del dominicano Brayan Bello rompe cualquier precedente registrado hasta ahora.
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El diestro de los Medias Rojas de Boston comenzó el año firmando la peor actuación de la liga como abridor, registrando una efectividad astronómica de 10.35 en 35.3 entradas. La debacle llevó a la gerencia a enviarlo a la sucursal de Triple A para reajustar su mecánica, un movimiento drástico para un serpentinero que recientemente aseguró un contrato por seis temporadas. Sin embargo, su regreso a la gran carpa bajo un nuevo rol cambió el rumbo de su carrera de forma drástica.
Del abismo al dominio
Tras incorporarse al cuerpo de relevistas, los números del dominicano dieron un giro radical. Bello registra una efectividad de 0.85 en 52.2 episodios lanzados desde el bullpen. Ningún lanzador con al menos 30 entradas trabajadas en ambos roles durante una misma campaña ha mostrado una brecha tan amplia en la historia de las Grandes Ligas.
Incluso al analizar métricas avanzadas como la efectividad esperada (xERA) de Statcast, la diferencia entre sus dos versiones supera los cinco puntos de efectividad (8.42 como abridor contra 3.34 como relevista).
La transformación desde el montículo
Las métricas periféricas confirman un cambio drástico en el control y la efectividad de sus envíos:
- Porcentaje de ponches: 12% como abridor frente al 23% como relevista.
- Porcentaje de boletos: 11% como abridor reducido al 4% como relevista.
- Jonrones permitidos por cada nueve entradas: 2.5 como abridor bajó a 0.17 como relevista.
En 52.2 entradas como relevista, Bello solo ha permitido un cuadrangular, en comparación con los 10 vuelacercas que toleró en apenas 35.2 episodios en el rol de abridor.
Los ajustes detrás del cambio
El rendimiento superior del diestro no responde a una velocidad desmedida, ya que su recta apenas subió de 94.9 a 95.5 millas por hora. Tampoco obedece a un incremento masivo en la zona de strikes, la cual se mantiene en un 47% en ambas facetas.
Los cambios radican en la selección de pitcheos y en la mecánica de soltar la pelota. Bello descartó por completo su curva, redujo la frecuencia del sinker e incrementó el uso del cambio de velocidad. A esto se suma una alteración notable en su “release point”, elevando el ángulo del brazo tras registrar métricas históricamente más bajas.