El diestro Max Scherzer volvió a escribir su nombre en los libros de historia de las Grandes Ligas al alcanzar un hito reservado únicamente para la élite del pitcheo: 3.000 entradas lanzadas en la Gran Carpa.
La marca fue completada en la parte baja de la segunda entrada durante el compromiso entre los Medias Rojas de Boston y los Azulejos de Toronto, encuentro en el que el conjunto patirrojo dominaba la pizarra 1-0 en las primeras de cambio. Con este logro, Scherzer se consagra como apenas el segundo lanzador activo en rebasar esa barrera de episodios de trabajo en el béisbol organizado.
Este logro refrenda la longevidad, la consistencia y la capacidad de dominio de uno de los serpentineros más laureados de su generación, quien sigue acumulando méritos en una carrera que apunta directo al Salón de la Fama de Cooperstown.