Yohendrick Piñango regresó a Cardenales de Lara con la sonrisa de quien cumple un sueño y la determinación de quien quiere repetir una historia exitosa. El jardinero caroreño, que debutó en Grandes Ligas con los Azulejos de Toronto el 26 de abril de 2026, se mostró agradecido con el recibimiento del cuerpo técnico y sus compañeros, y dejó claro que llega con la misma agresividad que lo convirtió en una de las figuras ofensivas de la pasada campaña en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.
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“Estoy súper contento y feliz de estar aquí nuevamente con el equipo. Gracias al staff y a todos los muchachos por darme una buena bienvenida”, expresó Piñango, quien este miércoles hará su debut con los crepusculares ante Tigres de Aragua.
De Carora a las Grandes Ligas
Para el oriundo de Carora, vestir el uniforme de los Azulejos representó mucho más que una oportunidad deportiva. Piñango debutó como jardinero izquierdo ante los Guardianes de Cleveland y conectó su primer imparable en las mayores, un sencillo ante Slade Cecconi en el cuarto inning.
“Fue un sueño hecho realidad. Debutar en Grandes Ligas es lo más bonito que le puede pasar a un pelotero. Estoy orgulloso del trabajo que he venido haciendo y agradecido con Dios por todas las cosas bonitas que han pasado en mi carrera”, afirmó.
Repetir la agresividad
Piñango no esconde sus aspiraciones. La temporada anterior dejó números sobresalientes con Cardenales, con un promedio de .363, ocho cuadrangulares y 31 carreras impulsadas en apenas 24 compromisos, según registros de su carrera.
“El año pasado fue un año increíble aquí en Venezuela. Vengo igual, con la misma agresividad. Dios mediante, si me mantengo saludable, los resultados van a salir”, sostuvo el outfielder, quien no reporta restricciones físicas y asegura estar al 100%.
El jardinero analizó el roster crepuscular y destacó que el conjunto tiene todas las herramientas para pelear en una liga que describe como difícil. Para él, la clave estará en encontrar el balance entre un cuerpo de lanzadores competitivo y una ofensiva capaz de responder en los momentos importantes.
“Tenemos todo. Ya es cuestión de que haya una balanza entre el pitcheo y los bateadores. Si mantenemos esa balanza, vamos a ganar muchos juegos”, dijo.
Rol en el jardín y adaptación
Aunque se siente más cómodo en el jardín izquierdo, Piñango entiende que la rotación en la LVBP obliga a ser flexible. Manifestó que ha conversado sobre su rol con el manager y que estará disponible para jugar en cualquiera de las esquinas del outfield según las necesidades del equipo.
Además, anunció un plan de trabajo concreto: seguir puliendo su defensa para consolidarse como jardinero de las dos esquinas. En Ligas Menores y en su paso por Grandes Ligas alternó con frecuencia como bateador designado, por lo que ve en esta vuelta a Venezuela una oportunidad para desarrollarse aún más en el terreno.