La sequía de campeonatos más prolongada en todo el béisbol de las Grandes Ligas sumará un capítulo más de amargura. Los Guardians de Cleveland quedaron eliminados al caer ante los Rays de Tampa Bay en el Sexto Juego de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, postergando nuevamente la ansiada corona que se les niega desde 1948.
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La sombra de Rocky Colavito se agiganta
Para la afición de Cleveland, esta dura eliminación revive los fantasmas de la mítica "Maldición de Rocky Colavito", aquel nefasto traspaso de 1960 que para muchos condenó a la franquicia a un destino trágico. A pesar de haber conquistado la División Central de la AL y remontar con épica en la Serie Divisional, la historia volvió a repetirse para el equipo de Ohio.
Desde aquel distante cetro conquistado ante los Bravos de Boston en 1948, Cleveland ha tropezado en cinco intentos de Serie Mundial y múltiples Series de Campeonato. La estirpe competitiva liderada por José Ramírez no fue suficiente para romper el maleficio que arrastran desde hace más de siete décadas.
Desgaste fatal en el momento decisivo
Tras tomar ventaja de 2-1 en la serie, el pitcheo abridor y el bullpen de los Guardians terminaron pagando el precio del agotamiento acumulado. El mánager Stephen Vogt utilizó ocho relevistas en el encuentro decisivo, pero la ofensiva de Tampa Bay descifró los lanzamientos de hombres clave como el cerrador Cade Smith y el relevista Hunter Gaddis.
El cuerpo de lanzadores, que había lucido dominante al ponchar a 27 rivales en los primeros tres compromisos, se quedó sin respuesta en la recta final. Los Rays mantuvieron a raya a los bates de Cleveland durante los últimos 25 episodios de la serie, invalidando por completo la capacidad de remontada de la escuadra de Vogt.
Tampa Bay rumbo a la historia mientras Cleveland medita su futuro
Con este triunfo, los Rays inscribieron su nombre en el Clásico de Otoño para medirse a los Cerveceros de Milwaukee, asegurando un enfrentamiento inédito entre organizaciones que buscan estrenar su vitrina de trofeos.
Para los Guardians, el receso de temporada llega con un amargo sabor de boca y la obligación de reestructurar sus piezas para el próximo año. La franquicia deberá encontrar respuestas para romper un letargo histórico que ya suma 78 años de frustraciones consecutivas.