Freddie Freeman silenció los ensordecedores abucheos de su antigua casa con un soberbio cuadrangular en la cuarta entrada. El estelar primera base de los Dodgers de Los Ángeles despachó un enorme tablazo solitario ante el as Chris Sale, encaminando la victoria por 3-1 sobre los Bravos en el Juego 3 de la Serie Divisional.
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Con dos outs y la pizarra 2-0 gracias a un vuelacercas previo de Enrique Hernández, Freeman no perdonó. El bateador zurdo descifró una bola rápida, baja y pegada al cuerpo, depositándola con autoridad más allá del muro del jardín derecho para darle a su equipo la ventaja de 2-1 en la serie.
Marcas que agigantan su leyenda
Este imponente estacazo representó su segundo cuadrangular de los actuales playoffs y el número 18 de su brillante carrera en postemporada desde el 2012. A sus 37 años, el incombustible veterano sigue desafiando al tiempo con su madero en los momentos de mayor tensión.
Además de su histórico jonrón, Freeman dejó estadísticas impresionantes que demuestran su vigencia en la caja de bateo. Durante este crucial encuentro frente a su exequipo, el inicialista registró tres violentas conexiones que superaron las 101 mph en su velocidad de salida.
Una espectacular y rápida revancha
El batazo de cuatro esquinas tuvo un sabor a redención, sirviendo como respuesta inmediata a la hostilidad del público local. Apenas en el tercer episodio, el jardinero izquierdo de Atlanta, Mauricio Dubón, le había robado un inminente jonrón con un salto acrobático frente al bullpen de los Dodgers.
Sin lugar para los sentimentalismos
Freeman consolidó su estatus de Jugador Más Valioso y ganó su primer anillo de Serie Mundial durante 12 exitosas campañas con los Bravos. Sin embargo, en su primer duelo de playoffs en esa ciudad desde su partida, demostró que su letal ofensiva y compromiso absoluto ahora le pertenecen a Los Ángeles.