Lo que está logrando la plantilla de los Boston Red Sox en este tramo de la temporada ha dejado de ser una simple racha de victorias para convertirse en un fenómeno estadístico sin igual en la historia del deporte profesional norteamericano. El conjunto patirrojo no solo ha revivido sus aspiraciones de postemporada, sino que ha reescrito los libros de récords con un rendimiento sencillamente irreal.
Con su más reciente triunfo, los Red Sox se convirtieron en el primer equipo en la historia combinada de la MLB, la NBA y la NHL en registrar 26 o más victorias en un tramo de 29 partidos habiendo comenzado esa racha al menos 10 juegos por debajo de .500. Ni en el béisbol, ni en el baloncesto de élite, ni en el hockey sobre hielo se había presenciado jamás semejante giro de 180 grados en el rendimiento de un club golpeado en el fondo de la tabla.
Antes de iniciar esta seguidilla de ensueño, Boston navegaba en la incertidumbre y fuera de los puestos de clasificación, sumido en una marca negativa que parecía sentenciar su año. Sin embargo, una combinación de picheo estelar, bateo oportuno y una efectividad casi absoluta en los episodios finales ha transformado al equipo en una aplanadora imparable dentro de las Grandes Ligas.
Esta remontada de proporciones históricas no solo consolida a Boston como el equipo más en forma de todas las Mayores desde el receso del Juego de Estrellas, sino que envía una clara advertencia al resto de la liga: un conjunto que parecía desahuciado ahora cabalga con el impulso de una gesta inédita en la historia del deporte.