En medio de la euforia que arropó al loanDepot Park tras el out 27, una figura emergió con la serenidad de quien ha cumplido una promesa sagrada. Salvador Pérez, el capitán de la "Vinotinto" del béisbol, no solo levantó el trofeo del Clásico Mundial de Béisbol 2026 tras vencer 3-2 a Estados Unidos; también alzó la voz para recordar que, para un pelotero, el peso de una nación supera cualquier anillo de Grandes Ligas.
Un sentimiento que trasciende el diamante
Para Pérez, quien ya sabe lo que es ser MVP y campeón de una Serie Mundial (2015), la comparación entre el éxito en la MLB y la gloria con la selección nacional es inevitable, pero desigual en sentimientos.
"La Serie Mundial, como todos saben, es uno de los campeonatos más importantes que tiene la Grandes Ligas. Pero cuando tú juegas por tu país, es un poquito más allá", afirmó el receptor estrella. "Es ese sentimiento, ese país que te vio nacer, que te vio crecer. Los sacrificios que hicieron los padres de uno... por eso esto significa mucho para mí y yo sé que para mi Venezuela también".
El respaldo de 30 millones
El capitán enfatizó que la presión de jugar una final ante el "Dream Team" estadounidense se transformó en combustible puro al recordar a quienes los sintonizaban desde cada rincón del mundo.
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La conexión con la gente: "Tú sabes que son 30 millones de venezolanos atrás tuyos ahí apoyándote. Eso para mí es más importante", sentenció, dirigiendo su mensaje a la fanaticada.
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La motivación del escepticismo: En un giro audaz, Salvador no solo agradeció los elogios, sino que reveló que las críticas fueron una pieza clave en el rompecabezas del triunfo. "Los que no fueron tan positivos [los mensajes], una cosa les voy a decir: nos motivó".
