En una era del béisbol moderno caracterizada por el dominio de la velocidad, las altas tasas de ponches y el uso intensivo del bullpen, el abridor derecho de los Pittsburgh Pirates, Braxton Ashcraft, ha recordado la elegancia y efectividad del béisbol clásico.
La secuencia de eficiencia comenzó en Miami, donde Ashcraft firmó el primer juego completo de su carrera profesional tras cubrir 9.0 entradas con apenas 85 lanzamientos y 10 ponches en la victoria de Pittsburgh 13-1. Sin dar muestras de cansancio, el diestro regresó a la lomita en PNC Park para enfrentar a los Detroit Tigers, donde nuevamente dio un recital de economía al transitar 8.0 episodios permitiendo apenas una carrera limpia con un total de 80 picheos.
Sumando ambas actuaciones, Ashcraft acumula 17 entradas trabajadas con solo 165 envíos, lo que equivale a un asombroso promedio inferior a 10 pitcheos por entrada.
Esta hazaña sitúa el nombre del joven serpentinero junto al de Greg Maddux, quien entre el 7 y el 13 de septiembre del año 2000 fue el último lanzador en hilar dos aperturas seguidas de al menos 8.0 entradas promediando 10 o menos pitcheos por episodio. El registro consagra a Ashcraft como una de las piezas más fiables en la rotación de los Bucaneros y firma una de las pautas de control más impactantes vistas en el béisbol en los últimos 26 años.