La postemporada del béisbol de las Grandes Ligas suele regalar datos estadísticos insólitos, y la última apertura del zurdo Blake Snell no fue la excepción. El abridor de los Dodgers de Los Ángeles inscribió su nombre en los libros de récords de la MLB al firmar un hito tan curioso como amargo para su causa.
Snell se convirtió en apenas el segundo lanzador en la historia de las Grandes Ligas que concede un cuadrangular tanto en el primer pitcheo que realizó en el juego como en el último lanzamiento con el que cerró su actuación en una apertura de postemporada.
Un antecedente de hace 35 años: John Smoltz en 1991
Para encontrar un precedente idéntico hay que remontarse más de tres décadas atrás. El único serpentinero que había sufrido este particular desenlace era el miembro del Salón de la Fama John Smoltz, quien registró dicha marca el 12 de octubre de 1991.
Curiosamente, las coincidencias entre ambas actuaciones van más allá de los batazos de vuelta completa:
- Mismo escenario: Ambos episodios ocurrieron precisamente durante el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional (NLCS).
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Resultados opuestos: Mientras Smoltz logró sobreponerse a esos dos estacazos y terminó acreditándose la victoria en aquel compromiso de 1991 con los Bravos de Atlanta, el destino para Snell y los Dodgers fue muy distinto, consolidando el complicado momento que atraviesa la rotación angelina en la serie.
Un inicio y un final amargos
Iniciar una apertura cediendo un cuadrangular en la primera bola hacia el plato deja a cualquier lanzador contra las cuerdas de inmediato. Lograr asentarse en el montículo para luego ser retirado del encuentro tras permitir otro vuelacercas en el último disparo representa el reflejo exacto de una jornada donde el margen de error fue absolutamente nulo.
Esta rara coincidencia estadística quedará guardada como una de las anécdotas más insólitas en la historia de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.