El panorama de Anthony Santander en el beisbol de las Grandes Ligas se complica de manera notable tras la reciente visita médica con el doctor Keith Meister. El jardinero de los Azulejos de Toronto experimentó un repunte en las molestias de su hombro operado durante el avance de su rehabilitación, lo que obligó a una nueva infiltración de cortisona y a un freno absoluto en su actividad física de entre cinco y siete días por orden del mánager John Schneider.
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Esta recaída confirma que el proceso de sanación no marcha al ritmo esperado. Las proyecciones internas dentro de la organización canadiense apuntan a que su regreso a los terrenos en el sistema de las mayores se vuelve cada vez más improbable para el tramo final de la temporada, encendiendo las alarmas sobre el estado real de su articulación tras la intervención quirúrgica en el labrum.
Es posible que Santander juegue en la LVBP con los Tiburones de La Guaira
Ante este escenario médico adverso en el norte, surge de manera inevitable la interrogante sobre su disponibilidad invernal en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Los Tiburones de La Guaira poseen sus derechos en el circuito local, pero la realidad contractual y física del toletero sugiera que es muy poco probable verlo para la próxima zafra en el beisbol venezolano.
La prioridad absoluta para cualquier pelotero bajo un contrato multimillonario en el sistema de MLB es la preservación de su salud física. Una lesión en el hombro que requiere múltiples infiltraciones de cortisona y frena por completo su capacidad de bateo elimina cualquier opción de riesgo en ligas invernales.
Los equipos de las mayores protegen rigurosamente su inversión y vetan de manera automática la participación de jugadores que arrastren problemas estructurales tan delicados en zonas de rotación como el hombro.
El aspecto contractual también juega un papel determinante. Santander cumple los primeros años de un acuerdo de 92 millones de dólares con Toronto, club que necesita asegurar el rendimiento de su bateador ambidiestro a largo plazo. Compitiendo contra el tiempo y bajo la lupa de los reportes médicos, el objetivo principal del criollo consistirá en sanar por completo durante el receso de temporada para llegar a los campos de entrenamiento del año siguiente sin limitaciones físicas.