En las instancias decisivas de la Major League Baseball (MLB), contados lanzadores logran transformar la presión de la postemporada en un dominio absoluto sobre la lomita. El diestro japonés de Los Angeles Dodgers, Yoshinobu Yamamoto, ha vuelto a demostrar por qué es considerado una de las armaduras más dominantes del béisbol mundial al alcanzar un hito estadístico que permanecía intacto desde hace más de dos décadas.
Con su última actuación en el montículo, Yamamoto se acredito el triunfo cediendo una carrera limpia o menos por quinto juego consecutivo en playoffs. Esta racha lo coloca hombro a hombro con el mítico Curt Schilling, quien entre los años 1993 y 2001 firmó una seguidilla similar, considerada hasta hoy como la referencia dorada de efectividad y victorias seguidas en la historia de las Grandes Ligas.
Un dominio imperial en la postemporada
La constancia de Yamamoto cuando las papas queman ha sido el motor de la franquicia angelina. Desde el curso anterior (donde fue pilar determinante para la conquista del título y se alzó con el premio al Jugador Más Valioso de la Serie Mundial), el estelar japonés ha mantenido una dictadura sobre los bates rivales.
Esta marca de cinco aperturas al hilo con decisión ganadora y permitiendo como máximo una anotación pone de manifiesto no solo su efectividad para silenciar a las mejores ofensivas de la liga, sino su capacidad mental para llevarse el triunfo en escenarios de máxima exigencia.
Igualar la huella de Curt Schilling no es un logro menor. Durante su racha entre 1993 y 2001 (que abarcó etapas brillantes con los Philadelphia Phillies y los Arizona Diamondbacks), Schilling se consolidó como uno de los lanzadores de postemporada más temidos de todos los tiempos.
Hoy, Yamamoto no solo comparte un trono estadístico con el histórico diestro estadounidense, sino que se mantiene como el lanzador más determinante de su generación en el béisbol de octubre, dejando abierta la posibilidad de quedar en solitario al frente de esta marca en su próxima apertura.
