El béisbol de las Grandes Ligas vive una era de bateo agresivo y dinamita pura, pero lo que está ocurriendo en las primeras entradas de los compromisos de esta campaña roza lo sin precedentes. Tradicionalmente, un registro de seis carreras empujadas (RBI) es una marca redonda para un juego completo; conseguir esa cifra mediante cuadrangulares antes de que concluya el segundo inning es una anomalía de fuerza pura.
Con el estacazo definitivo de la pasada noche, la temporada actual ha establecido un nuevo hito: es la primera vez en los anales de las Mayores que tres peloteros diferentes logran remolcar 6+ carreras por la vía del Jonrón antes de finalizar el segundo episodio en un mismo año.
Los tres protagonistas de la hazaña
Este exclusivo club de demolición temprana en 2026 está integrado por una mezcla de juventud emergente, estrellas consolidadas y un viejo conocido de la fanaticada:
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Sal Stewart (15 de abril - Rojos de Cincinnati): El joven antesalista de los Rojos inauguró esta tendencia histórica a mediados de abril. Encontrando las bases llenas y hombres en circulación en los compases iniciales del juego, desató el caos temprano en el Great American Ball Park para meter a Cincinnati en los libros de récords.
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Yordan Álvarez (12 de junio - Astros de Houston): El temido slugger cubano de los Astros no podía quedarse fuera de una lista de puro poder. Hace apenas unos días, el oriundo de Las Tunas castigó el pitcheo rival en los dos primeros capítulos del encuentro para registrar sus seis remolcadas reglamentarias y ratificarse como uno de los bates más temidos del negocio.
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Eugenio Suárez (Anoche - Rojos de Cincinnati): El encargado de sellar el récord de la MLB fue el experimentado antesalista venezolano. En una jornada pletórica e inolvidable la noche de ayer, "Bolibomba" emuló a su compañero de equipo Stewart, castigó la bola con la fuerza que lo caracteriza y trajo seis al plato con sus estacazos antes del cierre del segundo acto para desatar la locura colectiva.
Un hito para la organización de Cincinnati
Un dato colateral sumamente llamativo es que dos de los tres integrantes de este récord pertenecen a los Rojos de Cincinnati. La ofensiva de los de Ohio ha demostrado una agresividad implacable desde el primer lanzamiento, convirtiendo las primeras entradas de sus compromisos en una auténtica pesadilla para los lanzadores abridores de la Gran Carpa.
Esta marca colectiva deja en evidencia que la estrategia de atacar temprano y buscar el contacto de largometraje está pagando dividendos históricos en el mejor béisbol del mundo.