El béisbol es, por excelencia, el deporte de las cábalas, las rutinas estrictas y las supersticiones más singulares. Sin embargo, lo que está haciendo el lanzador Angel Cervantes con los Bruins de UCLA ha llevado los amuletos de la suerte a una dimensión prehistórica y sumamente viral en el circuito universitario de los Estados Unidos.
Cada vez que Cervantes recibe la pelota para abrir un encuentro y escala los límites del montículo, no lo pasa solo. En algún rincón de la loma, cuidadosamente colocado para no interferir con las reglas del juego pero lo suficientemente cerca para irradiar su energía, se encuentra "Jerry": un dinosaurio de juguete en miniatura que acompaña al serpentinero en cada uno de sus lanzamientos.
Un amuleto con nombre propio
Lo que comenzó como una broma interna o un detalle curioso en el dugout se ha convertido en una parte indispensable de la preparación mental del lanzador. Para Cervantes, la presencia de "Jerry" sobre la tierra del montículo representa un ancla de concentración y un recordatorio de que, incluso bajo la máxima presión de la exigente competencia de la NCAA, el béisbol sigue siendo un juego que se disfruta.
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Identidad propia: El pequeño juguete, bautizado cariñosamente como Jerry por el propio pelotero, ya es una celebridad entre los aficionados de los Bruins de UCLA.
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La rutina del montículo: Antes de iniciar el compromiso o al realizar sus calentamientos previos al primer pitcheo, Cervantes se asegura de que su diminuto compañero esté bien ubicado, convirtiéndose en un ritual imperdible para las cámaras de televisión.
Furor en las redes y en el clubhouse
La historia de Cervantes y Jerry es un reflejo de la frescura que inyecta el béisbol universitario. Sus compañeros de equipo han adoptado al dinosaurio como una especie de mascota secundaria no oficial de UCLA, y no son pocos los fanáticos que asisten al estadio portando réplicas de plástico similares en apoyo al lanzador.
Más allá del misticismo y las sonrisas que genera, la fórmula parece estar funcionando para el lanzador californiano, quien ha demostrado una notable solidez en sus aperturas. Con Jerry vigilando fijamente desde la loma, Angel Cervantes sigue demostrando que en el béisbol, si una cábala te da la confianza necesaria para lanzar strikes y colgar ceros, no importa qué tan pequeña o prehistórica sea: se respeta y se lleva hasta las últimas consecuencias.
