En el ecosistema del béisbol de Grandes Ligas, existen las estrellas, las leyendas y, luego, está Shohei Ohtani. Lo que para cualquier otro jugador sería el punto máximo de una carrera, para el japonés se ha convertido en una rutina estadística que desafía la lógica del deporte rey.
Un nuevo dato ha sacudido los cimientos de la historia del béisbol: Ohtani ha registrado ya seis instancias en su carrera en las que conectó un jonrón un día y, apenas 24 horas después, dominó desde la loma con una apertura sin permitir carreras.
Para poner en perspectiva la magnitud de esta cifra, solo hace falta mirar hacia atrás. En toda la era moderna de la MLB, el resto de los jugadores que han pasado por las Mayores se combinan para lograr esta hazaña una sola vez.
El único nombre que acompaña a Ohtani en este registro es el legendario Walter Johnson, quien logró la gesta los días 16 y 17 de agosto de... 1909.
¿Por qué es tan difícil?
La dificultad de este hito radica en la recuperación física y la transición mental que exige el juego:
-
Poder explosivo: Conectar un cuadrangular requiere una mecánica de swing perfecta y una fuerza de rotación máxima.
-
Resistencia y precisión: Lanzar una apertura en blanco (scoreless start) exige un control absoluto del comando y una resistencia cardiovascular de élite durante varias entradas.
Mientras que el récord de Walter Johnson permaneció solitario durante más de un siglo, Ohtani ha pulverizado la marca en menos de una década de carrera en Estados Unidos. Con seis ocasiones en su haber, el jugador de los Dodgers (y anteriormente de los Angels) no solo está compitiendo contra sus contemporáneos, sino que está reescribiendo los libros de historia que se creían cerrados.