El Wrigley Field no solo respira hiedra y tradición; esta temporada, respira dominio absoluto. Los Chicago Cubs han logrado lo que parecía una anomalía estadística del béisbol romántico: registrar dos rachas distintas de 9 o más victorias consecutivas dentro de sus primeras 38 decisiones de la campaña.
Con este hito, los "Cachorros" se consolidan como el séptimo equipo en toda la historia de las Grandes Ligas (MLB) en alcanzar tal nivel de consistencia temprana, uniéndose a un selecto grupo de leyendas y dinastías del diamante.
Un puente hacia el pasado
Esta hazaña sitúa a los actuales Cubs en un olimpo histórico donde los nombres de los equipos evocan eras doradas. El precedente más directo para la franquicia nos traslada a 1880, cuando los entonces llamados Chicago White Stockings (antepasados directos de la organización actual) marcaron el ritmo del siglo XIX. Pocos años después, en 1887, los St. Louis Browns de la American Association también inscribieron su nombre en esta exclusiva lista.
Al avanzar hacia el siglo XX, el dominio se trasladó a Nueva York. Los Giants lograron esta proeza en dos ocasiones: primero en 1912, cuando asombraron al mundo del deporte al registrar no dos, sino tres rachas de más de nueve victorias en el mismo periodo; y nuevamente en 1918, en una temporada marcada por la sombra de la Gran Guerra.
En la era moderna, antes del éxito actual de Chicago, solo dos equipos habían logrado este hito. Los St. Louis Cardinals de 1941, en los albores de la era de Stan Musial, y los míticos Brooklyn Dodgers de 1955, aquel equipo inolvidable que finalmente logró romper su "maldición" para coronarse campeones de la Serie Mundial.
Lograr una racha de nueve victorias es, por sí solo, una señal de un equipo contendiente. Hacerlo dos veces en menos de 40 juegos implica una profundidad de roster y un dominio del pitcheo que rara vez coinciden.
Para los aficionados en el North Side de Chicago, este dato no es solo una curiosidad numérica; es un augurio. Históricamente, los equipos que han mostrado este nivel de superioridad en el primer trimestre de la temporada no solo han llegado a la postemporada, sino que han definido la narrativa de sus respectivas ligas.
El reto ahora para Chicago será mantener el ritmo. Mientras el calendario avanza, el fantasma de 1880 parece sonreírle a un equipo que, tras casi un siglo y medio, ha vuelto a encontrar la fórmula de la invencibilidad temprana.