Mantener el plato en cero en el béisbol moderno de las Grandes Ligas es una tarea titánica, pero el cuerpo de relevistas de los Dodgers de Los Ángeles lo está haciendo parecer rutina. El bullpen del conjunto californiano ha edificado una impresionante racha de 38 episodios consecutivos sin conceder anotaciones, inscribiendo sus nombres en los libros de historia dorada de la organización y de la Gran Carpa.
Esta imponente seguidilla de ceros representa la racha más larga para un bullpen en la historia de la franquicia desde una fecha crucial para el deporte rey: 1893, el año exacto en que la distancia de la loma de lanzar al plato se retrasó a las actuales 60 pies con 6 pulgadas. Desde que se redefinieron las reglas del pitcheo moderno, ningún grupo de relevistas de los Dodgers había mostrado semejante nivel de intocabilidad.
Datos de una racha para la historia
Para calibrar la dimensión de lo que está logrando el pitcheo intermedio y de cierre de Los Ángeles, es necesario observar los registros históricos del negocio:
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Dominio en la era moderna: Con sus 38 innings en blanco, es la racha más prolongada para cualquier cuerpo de relevistas en la MLB desde que los Indios de Cleveland (hoy Guardianes) hilaron 38 entradas y un tercio sin permitir carreras en la temporada 2017.
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A un paso del liderato global: Los Dodgers se han colocado a las puertas de superar el registro de Cleveland y ya miran de reojo el récord absoluto de las Mayores desde 1893, el cual pertenece a los Tigres de Detroit de 1962, quienes encadenaron la salvajada de 45 entradas y dos tercios imbatibles.
El éxito de esta seguidilla radica en la profundidad del roster. No se trata de un solo cerrador dominante, sino de un desfile de brazos que ha sabido resolver situaciones de bases llenas, heredar corredores en posición anotadora y devorar episodios intermedios con una efectividad quirúrgica.
Un pilar para las aspiraciones de octubre
En una temporada donde la rotación abridora ha tenido que batallar con lesiones y aperturas cortas, el bullpen ha dado un paso al frente para sostener al equipo en la cima de la División Oeste de la Liga Nacional. Cada brazo que sale desde la zona de calentamiento parece contagiarse de la confianza del anterior, retirando bateadores en fila y estirando una marca que ya es mítica en Chávez Ravine.
El cuerpo técnico ha sabido dosificar las cargas de trabajo de manera idónea. Con el ritmo actual, cada juego que pasa se convierte en una cita con la historia, donde el cuerpo de relevo de los Dodgers no solo busca asegurar victorias, sino mantener un candado que ya acumula 38 capítulos de pura perfección y que amenaza con romper récords vigentes desde hace más de sesenta años.
