El pitcheo de la era moderna de las Grandes Ligas tiene un nuevo rey de la efectividad y el ponche. Cristopher Sánchez, el as zurdo de los Filis de Filadelfia, inscribió su nombre con letras de oro en los libros de récords de la MLB tras otra joya monticular frente a los Padres de San Diego, completando un ciclo de cinco aperturas que desafía cualquier lógica estadística contemporánea.
Con su actuación de la noche del miércoles, Sánchez alcanzó la astronómica cifra de 47 ponches en un lapso de cinco partidos iniciados, acumulando más de 35 entradas completas en las que no ha permitido una sola carrera limpia (0 ERA).
La hazaña cobra una dimensión mítica al observar los nombres que el dominicano dejó en el camino. Los históricos registros de la temporada de 1968 (conocida como "El año del lanzador") pertenecientes a los miembros del Salón de la Fama Bob Gibson y Don Drysdale, además de la magistral campaña de 2007 de Brandon Webb, compartían el listón con 35 abanicados en condiciones similares. Sánchez no solo los empató, sino que los dejó atrás por un margen asombroso de 12 ponches.
El club de la imbatibilidad
Para poner en perspectiva la magnitud de esta hazaña dentro del selecto grupo de serpentineros con tramos de cinco aperturas en blanco y un mínimo de 35 entradas lanzadas, la nueva marca de Cristopher Sánchez con los Filis de Filadelfia en este 2026 se despega por completo del pasado.
Hasta antes de esta racha, el récord histórico estaba compartido en un triple empate con 35 ponches. Esa cifra fue alcanzada primero en la mítica temporada de 1968 por los legendarios Don Drysdale, con los Dodgers de Los Ángeles, y Bob Gibson, con los Cardenales de San Luis; un registro que posteriormente igualaría Brandon Webb en 2007 vistiendo el uniforme de los Diamondbacks de Arizona. Hoy, los 47 abanicados del zurdo dominicano miran a todos desde la cima solitaria de la era moderna.
Un dominio de leyenda
La racha activa de Sánchez no solo destruyó el récord de franquicia de los Filis para la racha más larga de entradas sin permitir anotaciones (superando una marca de Grover Cleveland Alexander que databa de hace 115 años), sino que lo posiciona en un nivel de dominio pocas veces visto en el negocio. Su mezcla de sinker y cambio de velocidad ha maniatado por completo a las ofensivas rivales durante el último mes de competición.
Con una racha de entradas en blanco que sigue sumando y una frecuencia de ponches digna de los lanzadores de poder más puros del juego, el zurdo de los Filis pasa de ser una grata realidad a un serio y legítimo candidato al premio Cy Young de la Liga Nacional en este 2026.
