El béisbol de las Grandes Ligas está acostumbrado a presenciar jornadas históricas por parte de Shohei Ohtani, pero el superastro japonés atraviesa actualmente uno de los baches ofensivos más pronunciados de su carrera reciente en las Mayores. Los números fríos reflejan un bache alarmante para un bateador de su calibre: un pálido promedio de bateo de .163 en sus últimos 86 turnos al bate (apariciones en la caja), lapso en el que sus batazos de fuerza han desaparecido por completo.
Desconexión de poder y exceso de ponches
El dato más llamativo de esta racha es la ausencia de cuadrangulares. Ohtani, reconocido por su capacidad para cambiar la pizarra de un solo swing, no ha logrado sacar la pelota del parque en sus últimas 86 visitas al plato, registrando apenas 1 carrera impulsada (RBI).
Sumado a la falta de extrabases, el control de la zona de strike ha sido el talón de Aquiles del japonés en esta etapa: acumula 32 ponches en ese mismo trayecto. Esto significa que está retirado por la vía del ponche en casi el 37% de sus apariciones, reflejando la efectividad del pitcheo contrario para explotar la zona de vulnerabilidad en su swing con lanzamientos quebrados y recta pegada.
En las Grandes Ligas, los grandes bateadores son objeto de continuos ajustes por parte de los cazatalentos y analistas de video rivales. Aunque la calidad y el potencial de Ohtani para salir de las malas rachas están fuera de toda duda, este letargo representa un reto inmediato para el cuerpo técnico, que busca devolverle la fluidez al swing del fenómeno nipón y reducir el número de abanicados en la caja de bateo.