Que Victor Wembanyama es un talento generacional ya nadie lo discute, pero la velocidad con la que está quemando etapas en el Olimpo de la NBA roza lo inverosímil. En medio de unas Finales de alto voltaje entre los San Antonio Spurs y los New York Knicks, el espigado jugador francés ha grabado su nombre junto al de uno de los pívots más dominantes e imponentes que jamás haya pisado una duela de baloncesto: Shaquille O'Neal.
Las estadísticas oficiales de la liga arrojaron un dato histórico tras la conclusión del Juego 3: en sus tres primeros partidos de por vida en unas Finales de la NBA, Wembanyama acumula la estratosférica cifra de 85 puntos anotados y 10 bloqueos propinados.
Para dimensionar la magnitud de esta producción en ambos lados de la cancha, es necesario retroceder exactamente un cuarto de siglo en los libros de historia. El último jugador capaz de registrar al menos 85 unidades y una decena de tapas en un lapso de tres juegos de Finales en una misma campaña había sido "El Gran Aristóteles", Shaquille O'Neal, durante su época dorada con los Angeles Lakers en 2001.
Dos estilos opuestos, el mismo impacto destructor
Si bien el juego de O’Neal se basaba en la fuerza bruta, la potencia física y la demolición absoluta del aro en la pintura, Wembanyama está logrando un impacto estadístico similar a través de la evolución moderna del juego: una agilidad asombrosa para sus 2.24 metros de estatura, tiro exterior y una envergadura que intimida a cualquiera que intente penetrar en la zona.
La paridad con el "Shaq" de 2001 resalta dos virtudes clave del jugador de los Spurs:
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Consistencia ofensiva: Promediar más de 28 puntos por encuentro ante una defensa tan física como la de los Knicks de Mike Brown demuestra que los grandes escenarios no le pesan.
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Ancla defensiva: Sus 10 bloqueos (incluyendo varios cruciales sobre Karl-Anthony Towns y Jalen Brunson) han cambiado por completo la toma de decisiones del ataque neoyorquino, obligándolos a lanzar incómodos tiros de media y larga distancia.
Con la serie final marchando 2-1 a favor de Nueva York, la presencia e impacto histórico de Victor Wembanyama se erige como el principal argumento de los texanos para revertir el cruce. San Antonio no solo cuenta con un jugador franquicia; cuenta con un coloso que ha despertado los fantasmas de las leyendas más grandes del siglo XXI.
