Victor Wembanyama tiene una visión muy particular sobre el peso de la localía en el baloncesto. Para la estrella de los San Antonio Spurs, jugar en casa es como tener una clara ventaja de seis jugadores contra cinco. Por el contrario, ser visitante significa enfrentar un duro panorama de cinco contra seis en la cancha.
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A pesar de la matemática en contra, al pívot francés le fascina ese desafío. Lejos de amedrentarse ante la presión, él y los Spurs acaban de brillar en el tercer partido de las Finales de la NBA. Lo hicieron nada menos que en el mítico e intimidante Madison Square Garden, ante unos New York Knicks que dominaban la serie.
Un espectáculo en territorio hostil
"Me gustan las multitudes animadas y participativas", confesó Wembanyama con frialdad el martes. Estas declaraciones llegaron apenas horas después de firmar una actuación estelar que le dio a San Antonio su primera victoria en las Finales. En ese crucial encuentro, el jugador registró 32 puntos, ocho rebotes y seis asistencias.
El francés explicó su forma de canalizar la energía del público rival para elevar su nivel. "En casa es una motivación extra porque quieres ofrecer un buen espectáculo a quienes te apoyan. Fuera de casa, quieres hacer todo lo contrario", sentenció. Su objetivo se cumplió a la perfección: silenciar a los casi 20.000 eufóricos aficionados neoyorquinos.
Juventud sin temor a la presión
San Antonio ahora tiene la oportunidad de igualar la serie en el cuarto partido, nuevamente en el Garden. Será una batalla intensa, pues los fanáticos locales buscarán impulsar a su equipo hacia su primer campeonato desde 1973. A pesar del imponente escenario, la joven plantilla texana se niega a entrar en pánico frente a la adversidad.
