La resaca de la gloria suele traer consigo mayores exigencias, pero lo que están viviendo los New York Knicks en este arranque de la temporada de la NBA raya en lo insólito. Tras proclamarse vigentes monarcas de la liga, el conjunto neoyorquino atraviesa un bache prematuro que ya ha encendido las alarmas en el seno de la franquicia y entre su exigente afición.
Con la caída sufrida este domingo ante los Orlando Magic, los Knicks estamparon un registro de tres derrotas sin victorias (0-3) en sus primeras presentaciones del calendario.
El tropiezo no solo complica el casillero inicial del equipo en la Conferencia Este, sino que los coloca en los libros de historia de la liga por una estadística poco deseada: son el primer equipo campeón defensor en arrancar con marca de 0-3 en 15 años, un fantasma que no se manifestaba desde la temporada 2011-12, cuando los Dallas Mavericks sufrieron un comienzo idéntico tras su anillo.
Urgencia de reacción en la Gran Manzana
El peso de defender el título conlleva la vitrina de rival a vencer en cada cancha de la competición. Sin embargo, en este tramo inicial, los neoyorquinos han mostrado grietas preocupantes tanto en la ejecución ofensiva como en la solidez defensiva que los llevó a la cima la campaña pasada.
La presión recae ahora sobre el cuerpo técnico y las principales figuras del plantel, como Jalen Brunson, quienes tienen la misión imperativa de recomponer el rumbo antes de que el déficit en la clasificación se convierta en una montaña cuesta arriba de escalar en el competitivo panorama de la NBA.