La NBA ha sido testigo de una batalla balística que recordó los mejores tiempos de la dinastía de los Warriors. Kon Knueppel y LaMelo Ball no solo compitieron por el liderato de la liga, sino que elevaron el estándar de eficiencia y volumen exterior a niveles que no se veían en casi una década.
La moneda cayó del lado de Knueppel en el último suspiro. Con 273 triples anotados, el joven jugador logró arrebatarle el título a un LaMelo Ball que, pese a firmar una temporada de ensueño con 272 aciertos, se quedó a un solo tiro de larga distancia de igualar la cima.
Tras los pasos de los "Splash Brothers"
La magnitud de lo conseguido por Knueppel y Ball trasciende la simple estadística individual. Para poner su hazaña en contexto, es necesario mirar hacia atrás:
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El hito: Es la primera vez que dos jugadores superan los 270 triples en una misma temporada desde que Curry y Thompson lo hicieran habitualmente durante el apogeo de Golden State.
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La diferencia: Un solo triple (1) separó al primer lugar del segundo, subrayando la paridad y el nivel de élite mantenido durante los 82 partidos.
Esta temporada marca un relevo generacional en la liga. Mientras los veteranos mantienen su vigencia, la irrupción de Knueppel y la consolidación de Ball como francotiradores de volumen confirman que el triple sigue siendo el arma absoluta del baloncesto moderno.
