Lo que durante años se dio por hecho en el panorama del baloncesto profesional norteamericano acaba de entrar en una fase de profunda incertidumbre. La esperada restitución de los legendarios SuperSonics en Seattle ya no es una certeza dentro de la junta de directivos de la NBA.
Según reportes del entorno de los dueños de franquicias tras la junta de gobernadores llevada a cabo en septiembre, el comisionado Adam Silver transmitió una postura reservada que tomó por sorpresa a varios ejecutivos: Seattle no tiene garantizado el cupo de expansión. En su lugar, el comisionado reabrió la puerta a la internacionalización al reincorporar a Ciudad de México como un candidato firme dentro de las alternativas para la liga.
Las ofertas económicas y el factor valuación
El principal punto de fricción radica en los montos financieros proyectados para las cuotas de entrada (expansion fees). Mientras que la candidatura de Las Vegas avanza con paso firme hacia cifras récord que podrían rozar los 10.000 millones de dólares, la respuesta financiera del grupo inversor en Seattle no ha colmado las pretensiones económicas de los 30 propietarios actuales.
Los 30 equipos de la NBA llevan meses presupuestando el ingreso de las cuotas de expansión, esperando recibir repartos individuales cercanos a los 500 a 600 millones de dólares por franquicia. Aceptar una propuesta económica inferior por parte de Seattle recortaría drásticamente los dividendos previstos para amortizar deudas, encarar el tope salarial y realizar mejoras en infraestructuras.
Ante este panorama, la liga contempla dos vías estratégicas:
- Esperar a que inversores derrotados en la puja de Las Vegas trasladen su capital hacia la oferta de Seattle.
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Apostar por el megaproyecto de un consorcio en Ciudad de México, el cual ya ha presentado propuestas para un distrito de entretenimiento y un estadio de última generación en la capital mexicana.
De concretarse la opción internacional, la NBA no solo daría un golpe sobre la mesa al expandir sus fronteras hacia América Latina, sino que reconfiguraría por completo el diseño de las conferencias para las próximas décadas.
