La calma antes del arranque de la temporada de la NBA se ha roto drásticamente en el Madison Square Garden. El propietario James Dolan y la gerencia de los New York Knicks han tomado la drástica decisión de frenar de forma indefinida las negociaciones de extensión de contrato con dos de sus pilares fundamentales: el pívot estelar Karl-Anthony Towns y el alero Josh Hart.
Esta postura inflexible busca evitar distracciones financieras durante la campaña, pero deja un ambiente tenso en el vestuario y abre un abanico de incertidumbre sobre el futuro a largo plazo del proyecto neoyorquino.
Karl-Anthony Towns: Frustración por una oferta muy distante del máximo
El caso de Towns es el más complejo y delicado. El pívot All-Star era elegible para firmar un contrato máximo de 5 años y 277 millones de dólares. Sin embargo, la directiva de Nueva York se plantó en una propuesta cercana a los 200 millones de dólares, brecha que el jugador consideró excesiva e irrespetuosa a pesar de haber mostrado disposición para amoldarse a la flexibilidad salarial del equipo.
"Sinceramente, ha sido una noticia decepcionante para mí. Es un negocio, pero es algo que debió manejarse de otra forma", trascendió en el entorno del pívot tras conocerse la congelación de las conversaciones.
El gran peligro para los Knicks radica en que Towns cuenta con una opción de jugador para la temporada 2027-28 por 61.1 millones de dólares. Si la relación se deteriora, el interno podría rechazarla al finalizar la contienda para probar el mercado como agente libre sin restricciones.
Josh Hart: En punto muerto pero bajo control institucional
Por su parte, Josh Hart optaba a una extensión máxima de 4 años y 132 millones de dólares, pero las partes ni siquiera estuvieron cerca de alcanzar un punto de encuentro en la mesa de negociación.
A diferencia del escenario con Towns, la directiva cuenta con mayor margen de maniobra con el versátil alero:
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Control del contrato: Los Knicks poseen una opción de equipo de 22.4 millones de dólares para la contienda 2027-28.
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Margen de acción: Aunque el jugador ha manifestado su compromiso con la ciudad, el estancamiento de las conversaciones deja entrever que la franquicia evaluará su rendimiento e impacto salarial antes de comprometer dinero garantizado a largo plazo.
La orden transmitida por Dolan responde al objetivo de evitar el temido segundo apron del límite salarial, un umbral impositivo que penaliza con dureza la flexibilidad operativa de las franquicias.
No obstante, al "cerrar la puerta" a las renovaciones previas a la temporada, los Knicks se adentran en un terreno movedizo donde los resultados en la cancha dictarán si esta dura estrategia salarial fortalece la estructura del equipo o precipita la ruptura con sus figuras principales.
