Los Rockets de Houston han dado un golpe de autoridad en los albores de la agencia libre de la NBA al sumar la pieza de veteranía e intensidad que tanto anhelaban para su proyecto. El base Marcus Smart ha alcanzado un acuerdo contractual con la organización tejana por dos temporadas y un valor de 13 millones de dólares, según adelantaron fuentes de entero crédito a la cadena ESPN.
El pacto amarrado por el perimetral de 32 años contempla además una opción de jugador para la segunda campaña (2027-2028), lo que le otorga la flexibilidad de probar el mercado nuevamente en el futuro si así lo decide. De acuerdo con los reportes internos, Smart tomó la determinación definitiva a primera hora de este miércoles, instante en el que sus agentes, Jason Glushon y Josh Ketroser de la firma Glushon Sports Management, se comunicaron con la plana mayor de Houston para formalizar la transacción.
Reconstruyendo la muralla defensiva
El principal atractivo de esta firma radica de forma inequívoca en los banquillos. Al vestirse con el uniforme de los Rockets, Smart se vuelve a poner bajo las órdenes del estratega Ime Udoka. Ambos compartieron una exitosa andadura en las filas de los Celtics de Boston durante el ciclo 2021-2022, un año histórico en el que no solo alcanzaron las Finales de la NBA ante los Warriors de Golden State, sino que catapultó a Smart a ganar el galardón al Jugador Defensivo del Año.
Bajo la tutela de Udoka, Smart se consolidó como el primer base en ganar dicha distinción desde la mítica campaña de Gary Payton en 1996. Ahora, la gerencia general de los Rockets busca replicar esa identidad de férrea disciplina en un núcleo joven que viene de competir fuertemente en la Conferencia Oeste.
A diferencia de sus roles previos más compartidos, ESPN reportó que Marcus Smart gozará de una oportunidad sumamente significativa en el 'backcourt' de los Rockets. Su perfil se perfila ideal para inyectar orden en la toma de decisiones, control de pérdidas de balón y, por encima de todo, una agresiva presión perimetral que pueda cambiar el destino de partidos cerrados y series de postemporada.