En el verano de 2007, el mapa de la NBA sufrió una sacudida tectónica con la llegada de Kevin Garnett a los Boston Celtics, un movimiento que reactivó la histórica rivalidad de la liga y desencadenó la era de los 'Superequipos'. Sin embargo, la historia de esa transacción guardaba un capítulo inédito: el destino del ala-pívot estuvo a punto de pintarse de oro y púrpura junto a Kobe Bryant en Los Angeles Lakers.
En unas francas declaraciones sobre los motivos que desencadenaron su salida de Minnesota tras 12 temporadas, Garnett rememoró el momento exacto en que comprendió que su ciclo con los Timberwolves había llegado a su fin, atribuyendo el primer llamado de atención a su cercano amigo Chauncey Billups.
“Hablé con Chauncey, y él era un verdadero amigo. Estábamos en el verano, todos trabajando, y me dijo: ‘Hombre, tienes que seguir adelante. Sé que no quieres, pero vas a mirar hacia arriba y habrás agotado todos tus grandes años aquí, hermano’. Esa fue la primera vez que escuché eso, donde realmente lo escuché y me llegó”, confesó Garnett.
Tras asimilar la conversación, Garnett contactó a su agente, Kevin McHale (entonces directivo de Minnesota), para buscar una salida acordada: “Le dije a Kevin: ‘Sí, sigamos adelante y empecemos a buscar otra situación. Esto no me está funcionando’”.
El fallido intento con Kobe y los Lakers
Con el mercado abierto para una de las mayores súper estrellas de la liga, las opciones sobre la mesa incluían destinos de alto perfil como los Phoenix Suns y Los Angeles Lakers. No obstante, las conversaciones con la franquicia californiana se congelaron de forma inesperada por la falta de sintonía con la gran figura angelina.
“Me gustaba la idea [de Boston] más que las otras opciones que tenía. Creo que tenía una opción con Phoenix y una opción con los Lakers. Pero no pude conseguir a Kobe por teléfono. Estaba actuando muy arrogante. Así que dije: ‘¿Sabes qué? Me iré con ellos [los Celtics]’. Y así fue como terminé en Boston. Fue perfecto”, relató 'KG'.
Ante la incomunicación con Bryant, la gerencia de Boston, liderada por Danny Ainge, tomó la delantera. La presencia en el plantel de Paul Pierce y la llegada previa de Ray Allen (a quien Garnett conocía desde sus años juveniles en Carolina del Sur) terminaron de inclinar la balanza a favor de la causa 'celta'.
El consejo clave de Antoine Walker
Antes de estampar su firma y comprometerse con el orgullo verde, Garnett buscó la perspectiva de alguien que conocía las entrañas del vestuario en la 'Beantown': el exjugador de los Celtics, Antoine Walker.
“Tuve que hablar con Antoine antes de ir a Boston”, explicó Garnett. “Ahí fue cuando me dio las pautas sobre Paul. Me dijo: ‘Si vas a jugar con Paul, a él le importan estas cosas’. Me contó lo que funcionaba con ellos y lo que no, y me lo tomé muy a pecho”.
El resto es historia dorada de la liga. Tras declinar la opción de unirse a los Lakers por el desencuentro telefónico con Bryant, Garnett aterrizó en Boston para ganar el campeonato de 2008, precisamente derrotando en las Finales a Los Ángeles, sellando una de las decisiones de mercado más determinantes en la historia del deporte.