Hay récords que se celebran con champán y confeti, y otros que pesan como bloques de cemento sobre el legado de las superestrellas. James Harden, uno de los anotadores más letales y prolíficos que ha visto el baloncesto moderno, acaba de firmar su nombre en una de las páginas más agridulces de la historia de la NBA.
Tras la contundente eliminación de sus Cleveland Cavaliers ante los New York Knicks, la temporada de "La Barba" ha llegado a su fin, reviviendo el debate sobre su incapacidad para coronarse en los momentos de máxima presión. Con este resultado, Harden acumula la asombrosa cifra de 191 partidos disputados en playoffs sin haber ganado un campeonato, situándose a tan solo dos encuentros de alcanzar la marca absoluta que ostenta el legendario ala-pívot Karl Malone, quien se retiró con 193 encuentros de postemporada en su haber.
Un empate en la cumbre del "quiero y no puedo"
La estadística no solo refleja la longevidad y el talento de Harden para llevar a sus equipos (Oklahoma City Thunder, Houston Rockets, Brooklyn Nets, Philadelphia 76ers, LA Clippers y ahora los Cavaliers) de manera ininterrumpida a las fases finales, sino también una demoledora falta de fortuna en la última milla.
El dato más punzante de esta postemporada une de forma definitiva el destino de Harden con el del mítico "Cartero" de los Utah Jazz: ambos jugadores están ahora empatados con la mayor cantidad de victorias en playoffs (98) en la historia de la liga sin haber ganado un solo título. Para ponerlo en perspectiva, mientras Karl Malone cerró su legendaria carrera con un balance de 193 partidos disputados, 98 triunfos y cero anillos, Harden acecha peligrosamente ese mismo destino al registrar hoy 191 compromisos de postemporada, las mismas 98 victorias y, de igual manera, ninguna corona de campeón en sus vitrinas.
El fantasma de las grandes citas
A sus 36 años, el colapso de los Cavaliers ante los Knicks vuelve a poner bajo la lupa el rendimiento de Harden cuando las papas queman. En el último partido de la serie, el base apenas pudo aportar 12 puntos, fallando la totalidad de sus seis intentos desde la línea de tres puntos y sumando cinco pérdidas de balón.
A pesar de las críticas y de una efectividad que suele mermar en los partidos de eliminación, el impacto histórico de Harden es innegable. Sin embargo, con una opción de jugador sobre la mesa para la próxima temporada y el fantasma del retiro acechando en el horizonte de los próximos años, el tiempo se agota. James Harden sigue sumando minutos y victorias en la postemporada, pero cada paso lo acerca un poco más a heredar un trono que nadie en la NBA desea reclamar.
