La historia de amor deportivo entre Stephen Curry y los Golden State Warriors se encamina a sumar un capítulo definitivo y multimillonario. Con la apertura de la ventana de elegibilidad fijada para el próximo mes de agosto, la directiva de la Bahía ya tiene trazada la hoja de ruta para asegurar que el base estrella permanezca en la franquicia durante el ocaso de su legendaria carrera.
Un contrato máximo sobre la mesa
A partir del próximo 29 de agosto, Golden State estará habilitado para presentar formalmente a Curry una oferta de extensión máxima por dos años y 136.7 millones de dólares.
El acuerdo representará uno de los contratos promedio anuales más altos en la historia de la liga, consolidando el estatus de Curry no solo como el pilar fundamental del proyecto deportivo de la franquicia, sino como una de las figuras mejor remuneradas en el deporte profesional estadounidense.
Todos los reportes e indicadores del entorno de la liga señalan que el dos veces MVP estampárá su firma en el documento sin contratiempos.
El acuerdo extendería su vínculo contractual hasta la finalización de la temporada 2026-27, lo que garantiza que Curry vestirá la camiseta de los Warriors durante la campaña en la que alcanzará los 40 años de edad. De cumplirse el pacto, Curry sumará cerca de dos décadas completas representando a una sola organización, un hito de fidelidad cada vez más inusual en la NBA moderna.
El compromiso con una era dorada
Tras haber conquistado cuatro anillos de campeonato (2015, 2017, 2018 y 2022) y transformado el juego contemporáneo con su estilo perimetral, asegurar a Curry hasta el final de su carrera activa transmite un mensaje claro por parte de la gerencia de los Warriors: el compromiso con la máxima figura de la franquicia es innegociable.
A pesar de las reestructuraciones del plantel y el recambio generacional en el vestuario, Golden State vuelve a apostar todo por su jugador franquicia para mantener vivas las aspiraciones competitivas de la organización.