El mercado del baloncesto internacional se agitó tras las recientes declaraciones de Dimitris Giannakopoulos, el temperamental y multimillonario dueño del Panathinaikos AKTOR Atenas, quien admitió abiertamente haber intentado fichar al mejor jugador del planeta en la actualidad: el pívot de los Denver Nuggets, Nikola Jokic.
El directivo griego confirmó que realizó una propuesta sumamente agresiva a la gerencia de Colorado para comprar el último año de contrato del internacional serbio, buscando consumar lo que calificó como su mayor anhelo al frente del gigante continental.
"Hay un jugador que sigue siendo un sueño para mí, al que aún no he fichado, pero al que ficharé el próximo año. Es Jokic, el mejor jugador del mundo... Intenté comprar el último año de su contrato, pero fui rechazado. Esperemos al año que viene." — Dimitris Giannakopoulos
Una ofensiva financiera sin precedentes
Aunque la respuesta de los Denver Nuggets fue un rotundo "no", el movimiento del Panathinaikos refleja la agresividad financiera con la que los clubes de la Euroliga buscan competir por el talento de primer nivel de la NBA.
- El estatus de Jokic: El pívot serbio, pilar fundamental de la franquicia de Denver y múltiple MVP de la NBA, tiene firmado un contrato supermáximo, lo que convierte cualquier intento de traspaso en una operación multimillonaria casi inalcanzable para el baloncesto europeo.
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El proyecto heleno: Tras reconstruir al Panathinaikos y llevarlo de vuelta a la cima de la Euroliga, Giannakopoulos pretende dar el golpe en la mesa más grande en la historia del baloncesto FIBA.
Pese al portazo inicial de la gerencia estadounidense, el propietario del club ateniense dejó claro que no ha cerrado la carpeta. Giannakopoulos planea volver a la carga el próximo verano para intentar tentar al astro serbio y llevarlo de regreso al continente europeo.