En una temporada de altibajos constantes, los Golden State Warriors han finalizado su calendario regular con un récord negativo de 37-45. En cualquier otra era de la NBA, estas cifras significarían el fin del camino y el inicio de las vacaciones. Sin embargo, gracias al formato del play-in, la dinastía de San Francisco aún respira, manteniendo viva la esperanza de postemporada a pesar de su rendimiento irregular.
La presencia de los Warriors en este torneo de eliminación directa se ha convertido casi en una tradición: han participado en cuatro de las seis ediciones desde que se implementó el formato. Esta recurrencia no ha pasado desapercibida para su máxima estrella, Stephen Curry, quien al ser consultado sobre la trayectoria del equipo, reaccionó con una mezcla de sorpresa y realismo.
La reflexión de un líder
Al enterarse de que el equipo ha quedado anclado en la décima posición por segunda vez, la respuesta de Curry fue directa: "¿Hemos sido décimos dos veces?". La pregunta refleja la extrañeza de un jugador acostumbrado a dominar la cima de la Conferencia Oeste, pero que ahora debe aceptar una realidad mucho más modesta.
A pesar de la posición desfavorable, el "Chef" mantiene un enfoque pragmático sobre la oportunidad que tienen por delante:
"Estoy agradecido por ello ahora, porque tenemos un partido y, con suerte, otro más para mantener viva la temporada".
Esta mentalidad subraya el valor del play-in para las franquicias veteranas: ofrece un margen de error, por mínimo que sea, para que el talento de élite pueda dar un último golpe de timón antes de la eliminación definitiva.