Existen partidos de Playoffs que definen temporadas, y existen otros que directamente entran en los libros de la inmortalidad del baloncesto profesional. El choque de este sábado pertenece, sin lugar a dudas, al segundo grupo. Al confirmarse el escenario del Juego 7, la NBA atestiguará un fenómeno estadístico extremadamente raro y destructivo: dos equipos con un porcentaje de victorias de .750 o superior en la temporada regular chocando en un partido a vida o muerte.
Para poner en contexto la excelencia que se citará sobre la pista, registrar un porcentaje de .750 en la fase regular equivale a ganar un mínimo de 62 partidos de los 82 programados. Ver a dos franquicias de este calibre llegar al límite de una serie es una anomalía histórica que la liga no presenciaba desde hace exactamente 45 años.
El fantasma de la mítica batalla de 1981
Para encontrar el único precedente de un Juego 7 entre dos planteles con semejante efectividad en la campaña regular, hay que viajar en el tiempo hasta las Finales de la Conferencia Este de 1981. En aquella ocasión, los protagonistas fueron los históricos Boston Celtics de Larry Bird y los feroces Philadelphia 76ers de Julius "The Doctor" Erving.
Aquella serie quedó grabada en la memoria colectiva de la NBA no solo por el nivel de juego, sino por el drama. Los 76ers llegaron a ponerse arriba en la serie 3-1, acariciando el boleto a las Finales. Sin embargo, los Celtics protagonizaron una de las remontadas más espectaculares de la historia del deporte. El desenlace de ese Juego 7 se decidió por la mínima diferencia: un agónico 91-90 a favor de Boston que desató la locura en el Boston Garden y selló el pase hacia el campeonato.
Un listón muy alto para el sábado
El choque de este fin de semana hereda directamente el misticismo de aquella batalla de 1981. Cuando dos franquicias dominan con tanta autoridad los meses de invierno y primavera, la lógica dicta que los detalles más pequeños, el peso de las estrellas y el factor cancha dictaminen el desenlace de la contienda.
Los fanáticos del baloncesto tienen una cita imperdible. El sábado no solo se definirá a un finalista o campeón, sino que se añadirá una nueva página dorada a un club estadístico tan exclusivo que solo Larry Bird y el "Doctor J" habían tenido el honor de inaugurar. La mesa está servida para otra noche de leyenda.
