La historia de la NBA nunca ha visto a un equipo remontar un 3-0 en contra, pero Los Angeles Lakers parecen empeñados en coquetear con lo imposible. Tras la derrota en el quinto encuentro frente a los Houston Rockets, LeBron James fue tajante sobre el estado emocional del vestuario y la necesidad de un "borrón y cuenta nueva": "Hay que tirar de la cadena y pensar en el próximo".
Un colapso estadístico
La realidad numérica es desoladora para los de púrpura y oro. Lo que comenzó como una serie dominante se ha transformado en un calvario de ineficacia. El rating ofensivo del equipo ha caído de forma escalonada en cada partido: de un sólido 115,2 en el primer choque, a 113,5, 108,8, 102,4 y, finalmente, un paupérrimo 102,2 ayer.
El principal culpable de esta debacle es el tiro de larga distancia. En los tres primeros encuentros, los Lakers castigaron a Houston con un 46,1% en triples. Sin embargo, en los dos últimos duelos, la puntería se ha desvanecido hasta un escaso 24,5%, mientras que los Rockets han despertado promediando un 37,1%.
Fallas y esperanza
"Tenemos que aprender de nuestros errores", admitió James al finalizar el encuentro. "Esta noche hemos cometido unos cuantos, forzados y no forzados. Tenemos que jugar mejor en el sexto". El "Rey" no ocultó su frustración ante las oportunidades desperdiciadas bajo el aro: "Algunos tiros se salieron de dentro, fallamos bandejas, lanzamientos en posiciones liberadas... pero vamos a Houston e intentaremos ganar".
A pesar del pesimismo, los Lakers celebraron el regreso de Austin Reaves. James elogió su dinamismo y capacidad para generar juego en la zona, algo vital ante la ausencia confirmada de Luka Doncic, quien no podrá participar en lo que queda de eliminatoria por lesión. Reaves, por su parte, se mostró autocrítico: "Me habría gustado estar mejor, meter un par de tiros más... pero ha sido divertido volver a estar en la pista".
Cita con la historia (o el desastre)
La eliminatoria se traslada ahora a Houston para un sexto partido que se antoja dramático. Los Lakers viajan con la presión de cerrar una serie que se les ha complicado sobremanera. El objetivo es claro: evitar convertirse en el primer equipo en la historia de la liga que deja escapar una ventaja de 3-0, una mancha que LeBron y compañía no están dispuestos a permitir en su legado.