Hay entrenadores que evitan las preguntas incómodas con respuestas diplomáticas. JJ Redick no es uno de ellos. El coach de los Los Angeles Lakers fue preguntado por el rendimiento de Bronny James en la pretemporada y respondió con una honestidad que no suele verse en las ruedas de prensa de la NBA: su hijo no ha estado a la altura en los partidos, aunque sí en los entrenamientos.
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“No creo que haya jugado bien en los cuatro juegos de pretemporada, pero ha tenido buenas prácticas”, dijo Redick sin rodeos. La frase resume perfectamente la situación de un jugador que carga con el peso de su apellido en cada posesión y que todavía está buscando trasladar al juego real lo que muestra entre semana.
Bronny James y la presión de demostrar en los Lakers
El contexto importa. Bronny James no llegó a Los Ángeles como una promesa anónima del Draft. Llegó como el hijo de LeBron, como la historia del primer padre e hijo en jugar simultáneamente en la NBA, y eso convierte cada partido de pretemporada en un escrutinio que pocos rookies han enfrentado en la historia de la liga.
Que Redick haya elegido ser transparente en lugar de protegerlo dice algo del tipo de relación que existe en ese vestuario, y también de la filosofía del entrenador. En la NBA moderna, los datos y la honestidad suelen pesar más que los gestos protectores.
La pretemporada termina pronto. Lo que viene después, con la temporada regular encima, será la verdadera prueba para Bronny James. Por ahora, las prácticas dan señales de vida. Los partidos, todavía no.