Los equipos más poderosos del baloncesto europeo han decidido cerrarle las puertas, al menos por ahora, a la NBA. La trascendental decisión se tomó este martes en la localidad de Cernobbio, Italia, donde los propietarios de la Euroliga rechazaron una ambiciosa y millonaria oferta de fusión impulsada por la liga estadounidense.
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Allí se congregaron los 13 clubes que figuran como accionistas principales de la máxima competición europea de baloncesto.
Entre los asistentes destacaron gigantes como el Real Madrid, Barcelona, Bayern de Múnich, Olympiakos y el ASVEL francés. También estuvieron presentes los representantes del Milan y de dos emblemáticos equipos con sede en Estambul.
El comunicado oficial de la Euroliga fue bastante discreto y no hizo mención directa a la liga norteamericana. La organización se limitó a indicar que el encuentro sirvió para consensuar "decisiones estratégicas clave sobre el futuro colectivo".
La confirmación catalana
Fue el FC Barcelona el encargado de romper el hermetismo y confirmar este inesperado rechazo a la agencia Associated Press. Joan Laporta, presidente del club azulgrana, estuvo presente en la votación que definió el rumbo del torneo. La directiva española aclaró que la propuesta norteamericana fue desestimada "en su forma actual". Sin embargo, dejaron una puerta abierta al advertir que los clubes estarían dispuestos a reconsiderar una oferta modificada en el futuro.
Hasta el momento, no se ha revelado públicamente cómo votó cada institución durante la asamblea. La Euroliga prefirió no emitir comentarios adicionales, mientras que la NBA guardó absoluto silencio ante las consultas de la prensa.
Una fortuna sobre la mesa
El interés de la NBA, en conjunto con la FIBA, apuntaba a crear un nuevo modelo competitivo conformado por 16 equipos. Su gran objetivo era establecer una operación única y centralizada en el continente europeo.
Para seducir a las potencias del viejo continente, la oferta económica era verdaderamente astronómica. Según filtró el diario deportivo francés L'Equipe, se propuso entregar unos 400 millones de euros a cada futuro miembro de este proyecto.
A pesar de los tentadores 448 millones de dólares por franquicia, los dueños europeos priorizaron su control. Consideraron que las condiciones actuales de la fusión no garantizaban el crecimiento integral de su propio ecosistema deportivo.
El plan de expansión europeo
Tras descartar la seductora propuesta transatlántica, los clubes accionistas trazaron de inmediato su propia hoja de ruta. El plan aprobado consiste en transformar las actuales licencias de 10 años en franquicias permanentes para los socios fundadores.
Actualmente, la Euroliga cuenta con 20 equipos participantes, de los cuales 13 están totalmente exentos del descenso. El resto de los cupos se completa cada año mediante invitaciones o clasificaciones obtenidas en las distintas ligas nacionales.
Finalmente, los dueños acordaron seguir adelante con un ambicioso proyecto para aumentar el número de franquicias. Con este movimiento de consolidación, buscan demostrar que no necesitan la intervención de la NBA para seguir reinando en Europa.