El baloncesto es un juego de rachas, pero lo vivido este lunes en el Rocket Mortgage FieldHouse desafía la lógica deportiva. Donovan Mitchell, la estrella de los Cleveland Cavaliers, pasó de una primera mitad para el olvido a una actuación de leyenda que niveló la serie de semifinales de la Conferencia Este ante los Detroit Pistons (2-2).
Tras los primeros 24 minutos, Mitchell parecía neutralizado por la defensa de Detroit. Apenas 4 puntos en su casillero personal reflejaban una frustración que el propio jugador reconoció al finalizar el encuentro: "Me disculpé con mis compañeros en el descanso. Traté de marcar el tono ofensivo y no lo hice. Les dije: 'esto es mi responsabilidad'".
Lo que siguió fue un despliegue de poderío ofensivo que paralizó a la liga. Mitchell anotó 39 puntos en la segunda mitad, una cifra que no solo le permitió terminar con 43 puntos en total, sino que lo catapultó a los libros de récords.
En la compañía de Jimmy Butler y Sleepy Floyd
La anomalía estadística de su noche es profunda. En los últimos 20 años de la NBA (contando temporada regular y playoffs), solo un jugador había logrado anotar menos de 5 puntos en la primera mitad y terminar con 38 o más en la segunda: Jimmy Butler, quien el 3 de enero de 2016 pasó de 2 a 40 puntos.
Además, sus 39 puntos en la segunda mitad igualan el récord histórico de la NBA en postemporada para una sola mitad, una marca establecida originalmente por Eric "Sleepy" Floyd en 1987 contra los Lakers. Mitchell tuvo la oportunidad de romper el récord absoluto con un tiro libre a falta de 27.6 segundos, pero el fallo desde la línea dejó su nombre compartiendo el liderato histórico.
El catalizador del triunfo
La explosión de "Spida" fue el motor de una racha de 24-0 a favor de Cleveland entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero, la más larga en la historia de la franquicia en postemporada. Junto a un James Harden que aportó 24 puntos y 11 asistencias, y una defensa interna liderada por Evan Mobley, Mitchell transformó un déficit de 52-56 al medio tiempo en una victoria contundente de 112-103.
Con este nivel de forma, Mitchell encadena su tercer partido consecutivo anotando al menos 30 puntos, demostrando que, para los grandes anotadores, el aro puede cerrarse por un momento, pero cuando se abre, la historia suele escribirse en cuestión de minutos.