El Real Madrid de baloncesto ha cerrado una de las temporadas más dolorosas y frustrantes de su historia reciente, pero la verdadera sorpresa no ha llegado desde la duela, sino desde las oficinas del Santiago Bernabéu. En un movimiento que desafía las leyes no escritas de la entidad madridista, el presidente Florentino Pérez ha decidido "indultar" y ratificar a Sergio Scariolo como director técnico del primer equipo, otorgándole un voto de confianza que muy pocos entrenadores han recibido en la historia del club.
Terminar un año sin levantar un solo trofeo es considerado un "pecado mortal" en Concha Espina; una sequía que, a lo largo de las décadas, se ha llevado por delante a decenas de entrenadores tanto en la sección de fútbol como en la de baloncesto. Sin embargo, Scariolo ha logrado sobrevivir a la quema.
La caída de los cinco títulos
La campaña del Real Madrid bajo la tutela del estratega italiano comenzó con altas expectativas, pero terminó en un auténtico descalabro deportivo. El conjunto merengue vio cómo se le escapaban de las manos, de forma consecutiva, cinco coronas fundamentales:
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La Supercopa Endesa y la Copa del Rey: Torneos domésticos donde el equipo no logró imponer su jerarquía en los momentos de eliminación directa.
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La Euroliga: El gran objeto de deseo continental que se esfumó en la fase decisiva.
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La Liga Endesa: El torneo de la regularidad que coronó el fracaso a nivel local.
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La próxima Supercopa: Al quedarse sin títulos ni finales, el club también dilapidó la oportunidad matemática de disputar el primer trofeo de la temporada venidera.
Para cualquier otro timonel en la era moderna del Madrid, este récord habría provocado un despido fulminante antes de que se enfriara la duela del último partido.
Un voto de confianza inédito en la era Florentino
La decisión de mantener a Scariolo en el cargo demuestra que la directiva blanca ve en el italiano al arquitecto ideal para corregir el rumbo, achacando el fracaso actual a factores externos o a la necesidad de una reestructuración de la plantilla, más que a la capacidad táctica del entrenador.
Raramente el Real Madrid perdona un curso sin títulos, lo que convierte la continuidad de Scariolo en un hecho prácticamente insólito.
Con la ratificación asegurada, Scariolo ahora enfrenta una presión multiplicada. Ya no contará con el beneficio de la duda ni con margen de error. El técnico de Brescia tendrá que confeccionar junto a la dirección deportiva un proyecto renovado para la próxima temporada, con la obligación absoluta de devolver al Real Madrid a la senda campeona y demostrar que el histórico perdón de Florentino Pérez estuvo justificado.
