El Real Madrid de baloncesto no ha tardado en reaccionar tras el terremoto provocado por la salida de Mario Hezonja hacia la NBA —un culebrón al que aún le quedan capítulos por resolver—.
Ante la necesidad de cubrir el hueco dejado por el croata y encontrar un perfil versátil para el juego interior, la dirección deportiva blanca ha puesto sus ojos en Mikael Jantunen.
El ala-pívot finlandés, de 2.03 metros de altura y 26 años, llega procedente del Fenerbahçe turco para aportar dinamismo, físico y solvencia a la pintura madridista. Si bien no es un recambio idéntico al talento todoterreno de Hezonja, su perfil encaja con lo que busca el club para mantener la competitividad al máximo nivel europeo.
Reconstrucción en la pintura
La llegada de Jantunen responde a una reestructuración obligada en el puesto de 'cuatro'. A la marcha de Hezonja se sumó también la de Trey Lyles, quien del mismo modo decidió cruzar el charco en busca de una oportunidad en la NBA.
Con este movimiento, el Real Madrid dejaría prácticamente cerrada la posición de ala-pívot, que quedará configurada por un trío complementario:
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Chuma Okeke: Continuidad y solidez física en el puesto.
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Jaime Pradilla: Fichaje que aporta cupo nacional, contundencia y juego interior.
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Mikael Jantunen: Polivalencia, movilidad y tiro exterior desde la posición de 'cuatro'.
Más variantes tácticas para el banquillo blanco
La combinación de Okeke, Pradilla y Jantunen ofrece tres perfiles completamente distintos. Esta variedad de recursos dará un abanico mucho más amplio de soluciones tácticas y profundidad de plantilla al nuevo entrenador blanco, permitiéndole adaptar la rotación según las exigencias del rival tanto en la Liga Endesa como en la Euroliga.
