Este martes Novak Djokovic encontró de a poco su ritmo en la cancha Philippe-Chatrier, para aplastar al estadounidense Mackenzie McDonald (98 de la ATP) en tres sets (6-3, 6-3, 6-3).
NOTAS RELACIONADAS
Por si fuera poco, con este enfrentamiento extendió su invicto a 21 duelos sin derrota alguna en primera ronda del Roland Garros, a lo largo de su carrera profesional.
Dicho por el serbio justo tras terminar el compromiso, el marco de su estreno no podía ser en otro lugar que no fuera esta pista, por el gran significado que tiene.
La última vez que disputó un partido en ese mismo pabellón fue cuando obtuvo su ansiada revancha por la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, tras imponerse al español Carlos Alcaraz en la Final.
Dominio: El mejor aliado a su confianza
Apoyado en su casi inquebrantable servicio, Djokovic no supo lo que es perder la ventaja desde el primer punto hasta el último del encuentro. Este control constante del partido se vio reflejado en games, puesto que el norteamericano nunca estuvo arriba en la pizarra en la hora y 58 minutos que duró la duela.
Este factor a su vez brinda mayor confianza al europeo, que en su más reciente actuación en Ginebra (al mejor de 3 sets) demoró 3 horas y 8 minutos para triunfar, más allá de verse obligado a dar vuelta al partido.
Simplemente intratable
Solo una vez McDonald logró romper el saque de su rival (de 5 oportunidades), para acercarse en games 3-5 durante el segundo set. Sin embargo, perdió el servicio en su turno para caer 3-6 por segunda ocasión.
El dominio de Novak se mostró también en sus 4 break points salvados (de 5 que tuvo) y en las 5 veces de 9 posibles que quebró el saque de su rival a lo largo del partido.